Conviviendo con Adolescentes

conviviendo-con-adolescentes“Antes había más respeto”, “Los jóvenes de hoy en día no valoran nada”... son frases que nos resultan conocidas, ¿verdad?, pero lo cierto es que estas expresiones se han repetido a lo largo de la historia para explicar el comportamiento de los adolescentes, que muchas veces nos resulta extraño.

Pero, ¿realmente antes había más respeto?, ¿somos tan distintos los padres de los adolescentes?. La diferencia se debe probablemente a la sociedad en que los padres se desarrollaron y la sociedad en la que se desarrollan los adolescentes de hoy en día.

Tenemos que tener en cuenta que las costumbres, hábitos, comportamientos y el estilo educativo de los padres está delimitado por la sociedad en la que viven, con lo que podemos deducir que las diferencias entre padres e hijos se deben a un proceso de adaptación entre la sociedad en que vivieron éstos y la sociedad en la que viven los hijos ahora.

Este proceso de adaptación se repite de generación en generación para que exista un equilibrio entre la evolución y la permanencia de valores.

El problema generacional surge cuando los padres, por miedo a perder los valores que les fueron transmitidos o por temor a nos ser aceptados por sus hijos, se posicionan en los extremos autoritarismo o excesiva permisividad, siendo ambos perjudiciales.

Percibimos a los adolescentes de hoy más diferentes que los de épocas pasadas por dos motivos.

El primero tiene que ver con el vertiginoso avance tecnológico al que estamos asistiendo en los últimos años, lo que hace que nuestros hij@s no nos entiendan porque no hablamos su mismo idioma.

El segundo motivo está relacionado con el tipo de educación que recibieron los padres. Al vivir en una sociedad de bienestar, con mayor renta per cápita y con trabajos que a veces suponen muchas horas fuera de casa, hace que los niñ@s permanezcan solos en casa muchas horas, lo que conlleva que los padres se auto-culpabilicen y esto puede llevar a un exceso de permisividad que da pié a criar a niñ@s caprichosos, adolescentes rebeldes y, como consecuencia, a adultos insatisfechos.

Evitar esto es una tarea dura que requiere firmeza y una gran dosis de constancia, a la vez que hay que prestar atención a los detalles del día a día.

La educación de un hij@ es una labor diaria, y nunca es tarde para crear un buen “hábito”, incluso aunque los hij@s ya sean adolescentes, todavía hay tiempo.
Algunas cuestiones sobre las que podemos reflexionar son las siguientes:
  • ¿Cómo se enfrenta mi hij@ los problemas?
  • ¿En cuantas ocasiones le doy lo que me pide aunque considere que no es oportuno?
  • ¿Le permito comportamientos indebidos por no tener problemas con él/ella?
  • ¿Qué diferencias existían entre mis padres y yo de adolescente?
  • ¿Qué diferencias existen entre mi hij@ hoy?
  • ¿Qué cambios tendría que hacer para entender mejor a mi hij@?

Para finalizar y citando a Marisa Magaña no podemos olvidar que “Comprender a un adolescente no sólo implica reconocerle lo que es, también requiere aceptarle en lo que aún no es”.


PARA SABER MÁS
MAGAÑA. M. (2008): Cómo convivir con adolecentes. Consejería de familia y asuntos sociales. Comunidad de Madrid.

Aprender a “convivir” con un adolescente. www.elvelerodigital.com

Convivir con adolescentes. www.convivencia.wordpress.com


Conviviendo con adolescentes    Última actualización: 12-03-2011

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