La educación vial se hace en familia

educacion-vialEl primer medio educador y socializador para una persona es la familia. El niño arranca su desarrollo aprendiendo de sus padres y hermanos y respirando el peculiar ambiente de su seno familiar.

En familia aprende a comer, a vestirse, a jugar, a desenvolverse en el hogar, a relacionarse con otras personas,... en suma, a comportarse y desenvolverse en cualquier situación, incluidos los desplazamientos y juegos en la vía pública, donde los peligros se multiplican por la circulación y el tráfico.

La seguridad vial es necesaria en nuestra vida porque no somos capaces de vivir sin el tráfico. Necesitamos desplazarnos motorizados y además estamos dispuestos a pagar precios considerables por poder utilizar el coche.

La educación vial entendida como un aprendizaje curricular, objetivo y formal se da en el entorno escolar en mayor o menor medida, de modo transversal o específico, continuo o esporádico. Sin embargo si la entendemos como parte de la educación cívico ciudadana, entonces debe partir tempranamente desde el seno familiar, siendo más informal pero quizás más emocional, y además la impronta que dejan en los comportamientos futuros del niño es muy significativa y duradera.

Por eso la familia puede forjar una buena base de actitudes y comportamientos seguros en la vía pública, resistentes a la contaminación de la rutina y la comodidad que desafortunadamente muchos conductores y peatones han contraído.

¿QUÉ OBJETIVOS Y CAPACIDADES DEBEN TRABAJARSE EN LA EDUCACIÓN VIAL EN FAMILIA PARA NIÑOS DE INFANTIL Y PRIMARIA?
  1. Conocer el entorno físico próximo (su barrio, su localidad) en relación con el tráfico.
  2. Sentido vial basado en hábitos de comportamiento correcto en la vía.
  3. Conocer las normas básicas de comportamiento peatonal.
  4. Comportamientos seguros como viajeros: en el coche familiar y en el autobús escolar.
  5. Conocer y manejar con seguridad elementos mecánicos en el juego como son la bicicleta, el triciclo y los patines.
  6. Conocer las normas y señales básicas de circulación y valorar su importancia.
  7. Interpretar y analizar críticamente determinados mensajes publicitarios que atentan contra la seguridad vial.
  8. Valorar los peligros del primer vehículo a motor que tendrán en un futuro próximo: El ciclomotor

Con este punto de partida, los padres deben reflexionar sobre algunos ejes de intervención educadora en seguridad vial:
  1. Los adultos somos los referentes primeros y principales de los hijos, nos imitan, somos sus primeros modelos.
  2. Hay que conocer las carencias que tienen respecto a los adultos ante la movilidad y la seguridad vial, pero también saber aprovechar las oportunidades de aprender que se les presentan mientras crecen y se desarrollan.
  3. Poner en relación las capacidades psicofísicas del niño, con las exigencias de la seguridad vial en su contexto y con las necesidades de movilidad del niño. Esto determina diferentes momentos de educación vial.

LOS PADRES COMO MODELOS DE LOS HIJOS

En las etapas de infantil y primaria los niños se forjan como seres sociales en el ambiente que se configura en su familia mediante comportamientos, normas, rutinas y valores. A partir de ahí forman su identidad y su personalidad, especialmente en las interacciones familiares basadas en el afecto, la comprensión, la empatía y la cooperación.

El aprendizaje vicario es fundamental a estas edades. Los padres se convierten en el espejo en el que los hijos se miran continuamente y aprenden de los actos de los mayores y sus consecuencias.

Precisamente la situación vial es arquetípica para que se dé el aprendizaje por imitación, en tanto que el modelo (padres) atiende y actúa de un modo intenso (un adelantamiento) y procesa las consecuencias (peligro de colisión), mientras sus hijos lo están observando y están aprendiendo de la situación.

Por ello, para una educación vial natural y efectiva es imprescindible ser conscientes de que nuestras conductas, actitudes y comentarios en una situación de tráfico pueden formar o deformar (por ejemplo, pensemos en la situación de ponerse el cinturón de seguridad argumentando el padre que lo hace para que no lo multen en lugar de comentar que lo hace para no sufrir daños en caso de un accidente, el acto de aprendizaje es radicalmente distinto).


ENTRE EL TRÁFICO, LOS NIÑOS ESTÁN EN DESVENTAJA

El proceso del desarrollo evolutivo de los niños se caracteriza por ser:
  1. Dinámico: se construye al interaccionar con el medio (familiar, social, escolar,...).

  2. Adaptativo: va asimilando y acomodando lo que aprende, modifica su comportamiento.

  3. Global: son muchos los factores que influyen (genéticos, sociales, culturales, familiares,...).

  4. Continuo: va superándose poco a poco, progresa y mejora mientras crece y se desarrolla.

  5. No uniforme: no todos los niños exactamente evolucionan igual, son único e irrepetibles.

Mientras ese proceso evoluciona y se perfecciona, según las edades, existen una serie de limitaciones psicofísicas que juegan en su contra, tales como:
  1. Limitación de su campo visual:
    • Su menor altura les aumenta el número obstáculos visuales.
    • Su ángulo de visión a los 6 años es de 110º frente a los 180º de los adultos.
  2. Atención: hasta los 5 años no la controlan, a partir de los 6 ó 7 años pueden localizar elementos significativos de la vía (un bordillo, un semáforo, un paso de cebra,...) y hasta los 11 ó 12 años no logran el control total.

  3. Cálculo de distancias y tiempos: los conceptos de velocidad, espacio y tiempo no están todavía desarrollados. La estimación fiable de distancias no se logra hasta los 13 años de edad y además usan claves erróneas para inferir velocidades.

  4. Toma de decisiones: los niños necesitan más tiempo que los adultos para procesar la información del tráfico y además necesitan un referente significativo (un bordillo, un semáforo, un policía urbano,...) para decidirse. 

  5. Actitudes seguras: hasta los 12 ó 13 años no adquieren al completo hábitos basados en la prudencia, anticipación y precaución, pues son nociones abstractas aún no adquiridas.

  6. Capacidades motrices: la lateralidad no se adquiere hasta pasados los 6 ó 7 años, siendo más tardía la izquierda; hasta los 7 u 8 años no se completa la motricidad global-gruesa, el equilibrio, la coordinación de movimientos y la independencia de los mismos. La organización espacial se consolida a los 9 años, pero la temporal (duración del tiempo, orden, sucesión) es posterior.

Poniendo en relación todo lo anterior, debemos considerar aquellos aspectos de los niños hasta los 12 años que son potenciadores para avanzar en una buena educación vial en familia:
  1. Plasticidad neuronal: tienen gran capacidad de aprendizaje, cambian su pensamiento y acciones y mejoran con facilidad.

  2. Actividad motriz en crecimiento: sus energías son exuberantes y si se canalizan permiten adquirir pericia en sus conductas como peatones, ciclistas, en el juego, ...

  3. Deseo de saber, conocer y aprender: la etapa de los porqués es uno de los momentos más fértiles para el aprendizaje de todo tipo, podemos resolverles muchos interrogantes.

  4. Desarrollo de la lecto-escritura: está en pleno aprendizaje de símbolos y mensajes, y precisamente la educación vial está cargada de simbología.

  5. Nociones espacio temporales: en infantil y primaria los niños forjan y perfeccionan aspectos como el espacio, tiempo, velocidad, orden, duración, secuencia, sucesión, forma, detalles, ... Es fundamental adaptar la enseñanza vial a estas ganancias sucesivas.

  6. Necesidad de probarse, es competitivo: en la formación de su identidad y personalidad necesita probar quién es y hasta dónde llega. El entorno social brinda muchas oportunidades para ello, pero en el tráfico hay muchos más riesgos a los que atender.

  7. Evoluciona en su autonomía: cada vez va a  necesitar menos referentes y apoyos de los adultos, y esto resulta fundamental en la seguridad vial.



LOS MOMENTOS DE LA EDUCACIÓN VIAL

A continuación ejemplificamos algunas actividades para educar en familia a los niños según su momento evolutivo y en función de los diferentes aspectos de su desarrollo:

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En todo caso, para educar en familia necesitamos buenas condiciones en el hogar, fomentar el desarrollo psicofísico de los hijos, que participen, clima de apertura pero con límites claros, mantener un sistema de valores y normas, transmitir seguridad y cariño, relacionarnos todos mediante la comunicación y el diálogo, proyectar expectativas positivas y propiciar relaciones equilibradas entre todos.

Con estos ingredientes la educación vial no es compleja, precisamente por la naturalidad y cotidianeidad que contiene al ser parte omnipresente de nuestro actual modo de vida.


PARA SABER MÁS
ANPE (2008). Bases de la Intervención Psicopedagógica en Entornos Escolares. Albacete.

DGT (2002). Guía Didáctica de la Educación Vial para Educación Primaria Centro Superior de Educación Vial. Salamanca.

GUARDIA CIVIL (2010). Psicología del Tráfico. Dpto. de Teleformación.

CEDES (2010). Desarrollo en Educación Infantil y en Educación Primaria. (Temario oposiciones Orientación Educativa). Madrid.


Este documento ha sido elaborado por Enrique López López, Licenciado en Psicopedagogía.

La educación vial se hace en familia    Última actualización: 07-09-2012

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